hG commission: Washington Cucurto “El Hijo”

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Capítulo 2: El Señor Cara de Lechuza

Pollo, carne y pollo, humita, jamón y queso; carne suave, carne picante; ¡carne con carne!; carne humana, carne de negros: carne de cumbiantero drogón; carne de cordobés cuartetero guaso y borracho;carne, carne de pollo engordado con lámpara de 800 watts, carne de pollos, carne de cerdos: pelados, horrendos, y en mi cabeza el cristal meath, las metanfetaminas; el estiércol del Reinol con diez aspirinas de pepsi “aspirina-cocaína-anilina colibrí-cocaína- la coca está en todos lados, en La Boca le decimos Sol Albañil o Gilda. Siempre tendrás drogas, por donde vayas tendrás el deseo de la droga.

“El Central Argentino”, así se llama el mayor chatarrerío-laboratorio de pasta base del barrio azul y oro con estrellitas.
La primera vez que fui a comprar para revender, me llevo Luis Risco. Me envío un mensajito de texto. “El Central nos espera, paso por vos, en 15 minutos”. Nos encontramos en la calle y fuimos caminando.

- ¡Qué gran nombre!, dije cuando lo pronunció con su gangosidad habitual. Es culpa de los padres, la gangosidad del Turco, porque no llevan a los chicos al fonoaudiólogo. Una detalle sencillo, de simple solución, pronunciar bien las palabras, usar bien la lengua, que después se hace una marca para toda la vida. ¡Los padres son unos bestias! ¡Escuchan que el crío pronuncia mal y no hacen nada!

Ahí descubrí a Gilda, la que me sacaría de la fabrica de empanadas y me llevaría de nuevo al ruedo, al goce y gozo de vender y tomarse toda la coca en la vida.

Gilda, le pusieron dos perucas ex Sendero Luminoso, a la pasta de la pasta base, los restos mezclados con vidrio mulido y cal, algo mas barato que el Paco. Resinas de la muerte, piedritas de calcio del hígado promiscuo del diablo. Siluetas de la droga mas barata del mundo… es para bailanteros… un homenaje a Gilda.

Fue en el Central Argentino donde me convertí en el Señor Cara de Lechuza. Me llevé en la mochila –gracias a Luis Risco-, 1500 gramos de Gilda, una piedra, un adoquín que me daría de comer un mes.

2008. Buenos Aires, señores, la ciudad de la droga. Salí a la calle con mi piedra y la pegué en trocitos junto a Leo, un pibe de La Maciel, y la quemamos al toque. 500 mangos para él, 3500 para mí.

5000, 4000 lucas es lo que se puede sacar con una piedra de Gilda.

Las cosas no son fáciles en el sendero de la droga, esa noche salí con la cara tajeada con un cotter de abrir paquetes de coca. Sólo dos cortes profundos, uno en cada mejilla que me desfiguraron, pero fueron “trazados por un experto pa que me reconozcan”. Y me hice conocido.

Me abrieron la cara como una milanesa de soja rellena con queso. El metal frío calentándose con mi propia sangre, ardiente, el corte rústico.

Me dejaron la cara redonda como una lechuza. Y cuando me drogo, los ojos se me redondean como una lechuza. “Ahí, anda Cara de Lechuza”, dicen cuando me ven sacado.

Lo peor no es el corte. Me rompieron el culo. Vino un burro, un tipo con una pija gigantesca que contratan para hacer hablar a los narcos policias, para tocarles el amor propio, les rompen bien el culo. El burro bombeaba con todo adentro mío, sentía su poronga enorme entrarme con todo, a la altura de mi panza, por mis tripas, viajaba la pija del burro. Por lo general, un burro es un tipo infectado que se excita al transmitir, ex presidiario que aprendió a romper culos en la cárcel. No es fácil ser un rompeculos, si no se sabe ponerla te rompés la pija.

Al que me rompió el culo lo conozco. Sé donde para. Vive en un conventillo de la calle Iberlucea, con dos hermanos borrachos y una borrega de 10 años que la robaron en el barrio y pasan la tarde cogiéndosela. Todo el barrio sabe que la nena está ahí y nadie hace nada.

Me cogieron por cojo, por rengo de mierda, por mis problemas para movilizarme. Gilda es un exitazo, me compré un auto, un rifle, una ametralladora y un arma de mano y salí a robar y a distribuir a algunos pendejos del barrio que, en vez de venderla, se la tomaban toda.

En esa conseguí el dato de afanar una imprenta peronacha La Germán, de la CTA (Confederación de Trabajadores Argentinos).

- A estas guachos les bajan un montón de plata… Mirá las máquinas que tienen, valen medio millón cada una. Hay que ir con un camión y llevarse todo. Un Verga Hermanos necesitamos…

A la noche nos llevamos todo. Reíamos con el Leo y Risco, no podíamos parar de cagarnos de la risa. Nos reíamos sin parar, me olvidé que era rengo, me olvidé de mis hijos, me olvidé de mí, me olvidé de vivir…

Reíamos y veíamos monedas, cicatrices, caras en el cielo.

Leo me gritó en la cabina del Verga Hermanos.

- ¡Mirá, Juan, veo tu cara de lechuza en el cielo entre las nubes!

Nos cagábamos de la risa, no podíamos parar.

Sacábamos los brazos y la cabeza por la ventanilla del camión para mirar el cielo. El olor nauseabundo del riachuelo nos daba en la cara.

- ¡A ver la cara del Señor Cara de Lechuza!

- ¡A ver la caripela del Señor Cara de Lechuza!

- ¡Lo de Señor me lo puso un chaqueñito pobre que me pedía por favor que le rebajara la merca! ¡Señor, la necesito tengo tres pesos! ¡Señor se lo suplico! ¡O sino, Don! ¡Se imaginan Don Cara de Lechuza! ¡Qué horrendo! ¡Con tal de que me dejara de llamar así le regalé tres gramos! ¡Pobre chico!

Mirábamos para arriba y veíamos mi cara, la cara de Dios y nos metimos de cabeza en el Riachuelo con camión y todo.
¿Cuánto valían estas máquinas modernas yanquis? ¡Medio millón! ¡Las máquinas que inventan los yanquis para engatusar a la gente!

¡Y después dicen que la coca es lo peor!

¡Imprimamos un periódico barrial que aumente el consumo de droga! ¡Imprimamos una revista familiar: de la familia de la droga!

Nos reíamos en el agua casi ahogándonos y ni nos dábamos cuenta. El agua fría y mierdosa. El olor a bosta insoportable del Riachuelo. El Puente de La Boca visto desde abajo, desde las aguas, parece un pico de estrella con esos fierros oxidados, cruzados sobre el horizonte.

Yo me comí un sorete, como si me fumara un habano que Fidel le regaló a un compañero; que a su vez se lo regaló a un militante; que a su vez fue a parar con el pucho en la boca y me lo regaló a mí en el fondo del riacho sucio.
Nos salva un botero que cruza gente hacia la Isla.

La gran imprenta pa imprimir nuestros sueños funciona todas las tardes en el fondo del Riachuelo. Los peces imprimen el periódico “Tiburón salvaje”.

Soretes, viva el amor; nadábamos de la alegría; agua mineral; ranas acuáticas; submarinos de mierda, renacuajos, ranas, ratas, viejas de agua, pejerreyes monstruosos, cabezas de mujeres rubias cercenadas al costado de la ruta; el sesenta de los viernes en La Boca.

Locos, mercaderes de mierda, vimos el cadáver de Rodolfo Walsh, intocable, rodeado de mierda: 50 años de mierda pa que al fin, reine la Coca. Fiebre. Carne. La Burrita de Ipacaraí. Víctor Bo. El cadáver de Rodolfo Walsh con una pistola en la mano, nos saludaba, loco, nos matábamos de la risa.

- ¡Estamos muy quemados!

Las cosas que se ven desde el fondo del río, las drogas, los príncipes de la droga, las ahijadas de la Pala, y el cuaderno de Rodolfo Walsh, puteándonos por inútiles. Delirábamos, gritábamos boludeces, decíamos nuestros nombres.

- ¡Yo soy Rodolfo Walsh!

- ¡Y yo soy Leo, de la Maciel!

- ¡Y yo, la risa del Once, me conocen como el negro Juan, el Señor Cara de Lechuza que le robó 30000 dólares a la policía, al comisario del barrrio cuando traía a su anciana madre del médico!

- ¡Y yo soy el Señor Cara de Lechuza, estoy muerto, vivo de prestado!

Sin droga la existencia se cristaliza y cagaste, no podés vivir sin el caos que te da la droga. Y empezás a buscarla con desesperación, ahí ya sos hijo, ahí cagaste querés huir del mundo y ella es la capitana del tren bala. Y la loca anda siempre puesta y te estrella en cualquier lado, como nos pasó a nosotros en el riachuelo y como les pasa a miles en Buenos Aires u otra ciudad del mundo. La coca crea hijos, fieles, caprichosos, dispuestos a morir.

Me dieron 15000 dó lares y cagué a palos a mi mujer y entregué a mis hijos a una gorda que se los vendió a un matrimonio alemán.

Cuando la madre de mis hijos me vio entrar como loco, me gritó qué hacés acá hijo de puta, drogadicto de mierda y se puso como loca cuando me vio agarrar los chicos y bajármelos hacia la calle por la escalera. Agarró un cuchillo y me tajeó por todas partes, pero Luis Risco, estaba esperándome en la esquina en una camioneta y nos llevámos los críos. Todavía me rebota, me repercuten en la cabeza sus gritos de dolor desesperado. Nuestra vida fue así, nacida para que nos ocurran las peores cosas.

Floreal (por Floreal Ruiz) de cinco; Luismi (por Luis Miguel), de cuatro y Florencia, de dos, criollísimos, caballerísimos infantes que podrían llamarse Margarita.

Toda niña que se llame Margarita estará bendecida por Dios.

Mi alma dice: ¡Dios te bendiga, Señor Cara de Lechuza!

¡Atentos todos los que toman droga: sin droga no se puede vivir!

Yo boy a contar lo que ella me contó. Yo lo maté así, por que el me usaba me cojía y me asia limpiar su casa por 10 pesos nada mas ella me contaba a mi que él era un rengo super rata por lo que me asia me usaba y me tiraba a la calle como que yo no balia mas de eso lo boy a matar desia margarita con una moto sierra. Lo boy acer no marga no digas eso bos lo empesaste a querer dijo la amiga.

Si pero aora lo odio. El caso enpeso a inbestigarse. Y ce iva esclaresiendo cuando llamaron a declarar a rita la amiga de margarita. Y ella la grababa con él mp3.

El matrimonio alemán no existió. En un lugar del interior estarán, ellos, mis hijitos. Por 15000 dólares que me gasté en un segundo. Por eso, yugo con putas. Pasar la vida yugando de un lado para el otro. Porque los busco. Sé que están acá.

Mantengo lindos gatos: Pamela, Flora y Luisa, una chica del Rojas, las pegué en los foros de gatos de internet. Hay miles de foros, donde los usuarios hacen los peores comentarios Dolys, Salomon, Escorts, o Famosas argentinas, son algunas de los cabarutes donde se las puede encontrar.

“Flora contraé muy bien los músculos de la vagina”.
“Pamela la chupa cada día mejor”.

Luis me mandó un mensajito de texto al celular.
“A las doce, en el Conventillo de Teodoro”.

Pamela (Luis estaba hasta el cogote con Pamela) me alcahueteó que a Elvis el dueño del boliche, las faja seguido y no se copa con que les demos casa. Tiene miedo de perder tres gatos formidables y cumplidores.

Tomamos un taxi y en un par de cuadras caímos en el departamento donde laburaba Pamela. Elvis no estaba. Mostramos un par de fierros y nos dijeron que, a esa hora, estaba en la bailanta de la Rotonda de San Justo.
Cuando llegamos a la bailanta hicimos un desastre. Entré tirando con la ametralladora, que le compré a dos monos peronistas de Perón. Caían los patovicas como moscas.

Lo primero que apagamos fueron las luces; hay que apagar las luces: es lo peor que se le puede hacer a un trabajador de la noche.

Elvis al vernos, nos recibió con un vaso de whisky en la mano, con los brazos abiertos. No duró nada de pie. Lo percutamos.

Oye, Ginzburg le puso el mote de grasa y Charly García, el de mufa.
Fue. Prócer de cal de la cumbia. 67 años. Fue. Lo mandamos a curepilandia a tocar el arpa con San Jorge.

… Margarita no sabía que Rita la iva a delatar. Por la amenasa que abia resibido. Margarita fue presa porque el rengo le rovó los hijos y los bendió en un prostíbulo, así de vosta es este país que te buelbe loca. En el barrio de la boca abia una mujer llamada margarita y los vesinos del barrio desian que ella tenía que ber con el crimen del rengo transa de la otra cuadra por que era la unica que iba al kiosco del rengo y se encerravan solos con las persianas vajas. El rengo aparesio cortado por 4 cuatro partes la cabesa en el baño y los brazos en la cosina y las piernas en la cama. Y la mayoría del cuerpo en el livin todo sabian que margarita estubo ay hase una hora…

Elvis, chicas: zapatos de charol, camisa roja de seda; tiradores dorados, pantalón de gamusa negra; sombrero alón regalo de Saúl Ubaldini. ¡Va a estar de luto Ricky Maravilla, no tendrá quien le pase el casette de droga!
El quinto Beatle o la segunda Mona Jimenez, pué. ¡45 perdigones de ametralladora M-45! ¡45 perdigones y fiesta soleada de sangre! Todavía es posible un camino bajo el sol, muchacho.

Camino bajo el sol, oh, oh; porque nuestro amor es una esmeralda que un ladrón robó, ¡desesperada!; ¡no tengo a donde ir, sin tin! ¡Sólo puedo repetir, ¡desesperada!! ¡Oh, oh, porque tengo que salir, tengo que escapar al fin de ti! ¡No sé donde están mis sueños ni mi amor!

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